La necesidad de tomar medidas para mejorar la salud mental de los profesionales legales

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George Artley
Bar Issues Commission Project Lawyer, International Bar Association
george.artey@int-bar.org

Tomás Gabriel García Micó
Comisionado de Relaciones Internacionales, Instituto de Salud Mental de la Abogacía
tomasgabriel.garcia@upf.edu

La profesión legal española vive una situación crítica en relación con la salud mental. Eso lo sabemos. Aun así, cuando hablamos con cualquier persona que ocupa puestos de responsabilidad en dicha industria, siempre se afirma que todo va bien. Durante muchos años, investigadores de todo el mundo han analizado el carácter tóxico de la cultura legal, y los comportamientos y modelos de negocio que han creado y mantenido este ambiente. Este trabajo, y las conversaciones alrededor de cómo deben cambiar las cosas, se han convertido en un tema de referencia en el mundo anglosajón. Aun así, en España, el tema sigue siendo, profesional y culturalmente, tabú.

Hoy en día, la industria legal es global, y cualquier esfuerzo consistente en cambiar la situación actual debe ser igualmente global. Es por este motivo que la International Bar Association, la voz global de la profesión legal, decidió actuar a finales de 2019. El presidente de la IBA, Horacio Bernardes-Neto, creó un grupo de trabajo en bienestar para investigar qué debía hacerse al respecto. Su trabajo consistía en dialogar en aquellas partes del mundo en las que los profesionales legales sufren en silencio, así como investigar qué hacían (o no hacían), tanto los despachos como los reguladores del sector, para ayudar.

Una acción global requiere de datos también globales. Con tal fin, la IBA ha creado dos encuestas pioneras. Estas encuestas (Global Mental Health Surveys) están disponibles desde el 9 de julio de 2020 y tienen por objeto abordar el bienestar en el sector legal desde la perspectiva de los empleadores, así como la de los propios empleados. La primera se centra en los problemas y percepciones personales de los profesionales: ¿Cómo afecta su trabajo a su bienestar mental? ¿Cuán abiertos a hablar de estos temas están sus empleadores? ¿Pueden pedir ayuda, o ello sería un suicidio profesional? La segunda dirige preguntas a varias instituciones: colegios profesionales y despachos. ¿Es el bienestar mental de sus miembros y empleados una prioridad? ¿Qué están haciendo para ayudar a quienes sufren? ¿Es el bienestar algo que detecten como un problema?

Las encuestas también tienen en cuenta el reciente impacto del Covid-19 en la industria y la sociedad en conjunto. El virus ha exacerbado, sin ningún género de dudas, las tensiones en las vidas profesionales y personales de los abogados, pero también ha abierto el camino hacia una discusión más abierta en el conjunto de la sociedad sobre el daño que el estrés, la ansiedad y la depresión pueden causar a las vidas de las personas.

Esta no es la primera encuesta en la materia que tiene lugar en España (de hecho, como reconocimiento al movimiento en esta materia que está teniendo lugar en este país, la IBA se ha asegurado de que las encuestas estén también disponibles en castellano). En mayo de 2019, el Instituto de Salud Mental de la Abogacía (ISMA-MHILP) lanzó su propia encuesta. Los resultados de dicho estudio (que pueden descargarse pulsando aquí) desvelaron preocupantes resultados:

  • El 70% de los participantes trabajaban más de 40 horas semanales y, entre estos, el 13%, más de 60.
  • El 30% de los participantes, si tuvieran la ocasión, elegirían no estudiar Derecho de nuevo.
  • El 82% de los participantes estaban dispuestos a rebajar sus sueldos a cambio de poder conciliar mejor sus vidas profesional y familiar.
  • El 81% de los participantes dormían un número de horas inferior al mínimo recomendado por la National Sleep Foundation (USA).
  • Los riesgos de salud asociados al ejercicio de la profesión son el estrés (98,8%), el sedentarismo (91%), el insomnio (81%) y el sobrepeso (66%).

Lo que demuestran estas cifras es que el bienestar no solamente es una cuestión individual de cada abogado. Los profesionales legales que sufren estrés, cansancio y sobrecarga de trabajo cometen errores que dañan los intereses de sus clientes, la reputación de sus despachos y la integridad de la profesión y del Derecho. No es sorprendente escuchar que el Derecho tiene un problema de imagen entre las generaciones más jóvenes. Si se quiere seguir atrayendo al mejor talento, la profesión debe cambiar: los informes muestran que los Millenials y la Generación Z simplemente no están preparados para lidiar con un nivel de exigencia, derivada de la cultura profesional de los despachos, cada vez mayor. Esta cultura y este modelo están al límite, y no aguantará mucho más si no cambia.

Cuando los resultados de las encuestas estén listos (los datos provisionales se expondrán en la Conferencia Anual Virtual de la IBAprevista para el mes de noviembre de este año) se podrá establecer una comparación con los datos ya existentes en España, así como los del Reino Unidoy los de los Estados Unidos (véase el trabajo de la ABA-CoLAPy la Hazelden Betty Ford Foundation, así como el Survey of Law Student Well-Being). Las encuestas, no obstante, son solo el principio. Es necesario que de ellas surjan propuestas concretas para lograr cambios programáticos y estructurales que incidan efectivamente sobre los principales problemas de los que alertan.

Estas iniciativas son también vitales para que el público sepa que los problemas de salud mental también existen en la profesión legal, así como para luchar contra el estigma que los rodea. Esto es verdaderamente una realidad en España y en otras partes del mundo, donde parece que la salud mental todavía hace emanar imágenes de psiquiátricos, pero no las luchas diarias que todos y cada uno de nosotros sufre. Será un trabajo difícil, pero el trabajo de la IBA y el ISMA-MHILP tal vez represente el principio de tan necesario cambio.

Read the English translation here.

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